¿Qué hacer con una empresa que ya no opera?

¿Tiene una sociedad que dejó de operar, pero nunca se cerró formalmente?

Analizamos su situación para determinar qué pendientes conserva, qué alternativas tiene y cuál es la ruta adecuada: regularizar, conservar, reactivar o cerrar.

Dejar de operar no significa haber cerrado la sociedad

Que una empresa haya dejado de vender, facturar o realizar actividades no significa necesariamente que su sociedad haya terminado.

Una sociedad mercantil puede permanecer constituida aunque lleve meses o años sin operaciones.

Durante ese tiempo pueden existir obligaciones fiscales, contables, corporativas, laborales o de otra naturaleza que continúen siendo relevantes.

Por eso, antes de decidir qué hacer, conviene conocer la situación real de la sociedad.

¿Qué puede haber quedado pendiente?

Depende de cada sociedad y del tiempo que lleve inactiva, pero pueden existir situaciones como:

  • Obligaciones fiscales pendientes.
  • Declaraciones o información que debieron presentarse.
  • Contabilidad desactualizada.
  • Situaciones relacionadas con trabajadores o seguridad social.
  • Documentación corporativa pendiente.
  • Activos o cuentas bancarias que todavía pertenecen a la sociedad.
  • Deudas u obligaciones con terceros.
  • Créditos o derechos pendientes de cobrar.
  • Información o antecedentes que los socios desconocen.

El hecho de que la sociedad no tenga actualmente operaciones no permite saber por sí solo cuál es su situación.

Lo primero es saber en qué situación se encuentra

Cuando una sociedad lleva tiempo sin operar, no recomendamos comenzar directamente con una liquidación.

Primero es necesario revisar sus antecedentes y determinar:

Situación fiscal

Qué obligaciones existen, qué se ha presentado y qué pendientes pueden existir.

Situación contable

Qué información está disponible y cuál es el estado de la contabilidad de la sociedad.

Situación corporativa

Qué documentación societaria existe y si hay asuntos corporativos que deban atenderse.

Situación laboral y de seguridad social

Si hubo trabajadores, es necesario considerar las obligaciones y antecedentes correspondientes.

Activos, pasivos y terceros

También es importante saber si la sociedad conserva bienes, cuentas por cobrar, deudas u obligaciones con terceros.

¿Qué opciones tiene una sociedad que ya no opera?

No existe una única respuesta.

Después de conocer la situación, pueden existir diferentes rutas.

Conservarla

Si los socios todavía tienen una razón para mantener la sociedad, puede ser necesario ponerla en orden y conservarla.

Reactivarla

Si existe interés en volver a operar, primero habrá que determinar qué necesita la sociedad para retomar sus actividades.

Regularizarla

Cuando existen pendientes, puede ser necesario atenderlos antes de tomar cualquier otra decisión.

Cerrar la sociedad

Si ya no existe una razón para mantenerla, puede ser conveniente evaluar su disolución y liquidación.

La ruta correcta depende de la situación de cada sociedad.

¿Y si lleva años sin operar?

El tiempo transcurrido es importante, pero por sí solo no determina qué debe hacerse.

Una sociedad que lleva diez años sin actividad puede encontrarse en una situación completamente distinta de otra que dejó de operar recientemente.

También pueden cambiar las obligaciones y antecedentes dependiendo de:

  • Su actividad anterior.
  • Su régimen y situación fiscal.
  • Si tuvo trabajadores.
  • Si conserva activos.
  • Si tiene deudas.
  • Si existen obligaciones con terceros.
  • El estado de su documentación corporativa.
  • Las actuaciones realizadas durante los años de inactividad.

Por eso, no recomendamos tomar una decisión únicamente con base en cuánto tiempo lleva sin operar.

¿Conviene cerrarla?

Puede ser una alternativa, pero primero debe evaluarse.

Si los socios ya no tienen interés en mantener la sociedad, puede ser conveniente analizar un proceso de disolución y liquidación.

Sin embargo, antes de iniciar ese proceso es importante conocer si existen pendientes que deban resolverse y si la sociedad puede acceder a algún procedimiento específico.

En determinados casos puede ser necesario regularizar antes de cerrar.

En otros, puede existir una alternativa diferente.

¿Puede utilizar el procedimiento de liquidación simplificada?

En algunos casos, sí.

Pero una sociedad no puede utilizarlo únicamente por llevar tiempo sin operar.

La Ley General de Sociedades Mercantiles establece condiciones específicas para acceder al procedimiento simplificado.

Por ello, primero debe verificarse la situación de la sociedad y determinar si cumple los requisitos aplicables.

Si no los cumple, habrá que evaluar otra ruta.

¿Qué hacemos?

Nuestro primer paso es conocer la situación de la sociedad.

A partir de ahí:

1. Analizamos
Revisamos la información y antecedentes disponibles.

2. Identificamos
Determinamos pendientes, riesgos y asuntos que requieren atención.

3. Evaluamos
Consideramos las alternativas disponibles para la sociedad.

4. Definimos
Establecemos una ruta de actuación.

5. Coordinamos
Integramos a los especialistas que requiera el caso y damos seguimiento a las acciones necesarias.

Un solo punto de coordinación

Una sociedad inactiva puede tener asuntos que correspondan a diferentes áreas.

No pretendemos que una sola disciplina resuelva todo.

Coordinamos la participación de los especialistas que correspondan, incluyendo:

  • Contabilidad.
  • Fiscal.
  • Jurídico corporativo.
  • Notarial.
  • Laboral y seguridad social.
  • Otras especialidades necesarias.

Un solo punto de coordinación. Los especialistas que cada sociedad necesita.

No partimos de la premisa de que toda sociedad debe liquidarse

Una sociedad que dejó de operar puede necesitar:

Regularizar → Conservar → Reactivar → Cerrar

La decisión debe tomarse después de conocer su situación real.

El objetivo no es iniciar un trámite porque parece ser la opción más evidente, sino determinar qué necesita realmente la sociedad.

¿Por dónde empezar?

Si tiene una sociedad que dejó de operar y no sabe qué pendientes conserva ni qué debería hacer con ella, el primer paso es conocer su situación.

Solicite un diagnóstico y obtenga una ruta de actuación basada en las circunstancias reales de su sociedad.